Así como lo estás leyendo, hay que hacer lo posible por ver las cosas de mejor color. Sentirse motivado no se logra siendo negativo. Las personas que viven sumergidas en la queja y la lamentación no logran hacer del mundo un lugar mejor.

¿Entonces, ignoramos la realidad? No se trata de eso, pero tampoco se trata de llorar y no darle a la vida la mejor cara. Las personas que logran arrancarnos una sonrisa a pesar de las dificultades, logran ponernos de un ánimo muchísimo mejor. El liderazgo exige una actitud positiva. Esas son las personas que necesitamos cerca. Las que nos recargan de energía vital para seguir adelante.

Quienes han obtenido enormes logros en este mundo, claro que han sufrido y han tenido que esforzarse; pero no se quedaron allí, lucharon con actitud por hacer de su vida algo digno y valioso.

Ser negativo es estancarse, es decidir que la cosas no deben moverse ni progresar; así no se llega a ningún lado. De la negatividad a la resignación y de allí a claudicar no hay nada más que un paso. ¿Quieres ser distinguido en la vida por ser una persona que se rindió fácil? ¿Anhelas ser ese individuo del que todos se alejan porque su compañía comunica una densidad en la que no se fluye?

Todos requerimos en un momento de nuestras vidas del trabajo en equipo. ¿Cómo queremos que sean esas personas que trabajen con nosotros? Supongamos: asertivas, calmadas, colaboradoras, prudentes, críticas (de manera constructiva), eficientes, cumplidas, originales, tolerantes, amables, eso por citar solo algunas cualidades. ¿Se te pasaron por su mente, algunas de estas palabras, cierto? Fíjate que hasta el momento no hemos dicho una sola cosa negativo.
¿Entonces debemos ignorar que existen lo errores y las imperfecciones? Por supuesto que no. Pero, tampoco debemos enfocarnos en ellos. Hacer eso nos llena de sentimientos feos que no permiten vivir, ni trabajar, y mucho menos tener una vida apacible.

Como líder siempre destaca los valores de todos, busca la manera de recordárselos de vez en cuando. No llames solo a reconvenir. Todos necesitamos de un estímulo. Saber que algo de lo que hacemos está bien es gratificante. Algunos dirían: “Es que hace parte de hacer el trabajo hacerlo bien”. Claro así es.

¿Pero, se pierde algo cuando se brinda una observación amable y sincera, acerca de lo bien que se están haciendo las cosas? Piénsalo.

Editado por: Ana Patricia Caicedo Cox