Hay dos tipos de motivación: la inspiración y la desesperación. Muchas personas permiten que la desesperación los motive. Sólo lo hacen cuando ya están acorralados contra la pared y no tienen más opción.

La mayoría de personas no sabe qué tan rápido puede nadar, hasta que hay tiburones persiguiéndolos. Pero el que logra el éxito en la gran carrera de la vida es aquel que marca su ritmo de forma inteligente. Su ritmo no se marca por los requerimientos del miedo, su nado es resultado de su deseo. Cuando se enfrenta con el océano de la decisión, ¿está usted guiado por el miedo o por la visión? ¿Ha resuelto sus metas? ¿Está tratando de llegar a puntos altos? ¿O todavía está esperando a ver los tiburones? ¿Es inspiración o desesperación lo que usted necesita para vivir sus sueños? ¡Depende de usted !

Hace algunos años tuve la oportunidad de pasar un día junto a un multimillonario, quien es el rey de las redes de mercadeo. Él era un conductor de camiones que construyó una red de distribución multimillonaria. Fue uno de los días más intrigantes de mi vida. Aprendí mucho acerca del éxito y mucho sobre cómo sobreponerse al fracaso.

Él compartió historia tras historia sobre el poder del pensamiento positivo y el poder de la adversidad para llevarlo a uno a crecer y ser la clase de persona que puede ser, si está dispuesto a soñar y a luchar por el sueño. También habló de los contratiempos y de cómo crecer a partir de ellos. Durante nuestra conversación dijo: ´A medida que uno avanza hacia su sueño tendrá problemas y dificultades, pero si el sueño es suficientemente grande, los problemas no importan´. Esto me encantó. Si el sueño es lo suficientemente grande los problemas no cuentan! Con el paso del tiempo leí su libro, “No permitas que nadie robe tu sueño”, y aprendí más sobre su filosofía acerca de los sueños y el éxito. He aquí algunas de sus citas clásicas:

La paradoja de la vida es que el éxito se construye sobre inconvenientes, nunca sobre lo que es conveniente. Aquellos que están dispuestos a luchar y crecer de ello, ganan. ¡Los que no, pierden! Los pensamientos valen a centavo la docena… ¡pero la persona que los pone en práctica no tiene precio! La mejor forma de construir su futuro es construirse a usted mismo. ¡La mejor forma de construir su compañía es construir a su gente!

Cuente sus bendiciones, más que sus problemas; siempre luche por sus sueños, y recuerde: si el sueño es suficientemente grande, los problemas no importan.

Si el sueño es suficientemente grande y usted desea que se convierta en realidad, los problemas realmente no importan, son simplemente inconvenientes. ¿Será fácil? ¡NO! Será duro. Será difícil. Será un reto, pero si el sueño es suficientemente grande y usted lo quiere lo suficiente, sucederá.

¿Cómo va a hacer realidad su sueño si usted no tiene uno? Tener una visión para su vida, saber hacia donde va, es un paso crítico para convertir la adversidad en la preparación para una victoria aún mayor. Una cosa que debe hacer cuando tiene un contratiempo es preguntarse a usted mismo, ´¿Qué es lo que quiero lograr y a dónde es que quiero ir?´ Si sabe hacia dónde va, es más apto para concentrar sus energías en alcanzar ese destino. Imagínese que va hacia el trabajo una mañana y cuando sale de su casa tiene una llanta pinchada. ¿Se rinde? ¡No! Porque sabe a dónde quiere ir y lidiará con este contratiempo para poder llegar a ese destino.

Después de reparar la llanta, usted comienza su viaje al trabajo, pero llega a una calle dónde hay un tubo de agua roto, lo que crea un desvío. ¿Se rinde y se devuelve a casa? ¡No! Porque sabe a dónde quiere ir, así que toma el desvío y continúa hacia su destino. Puede verse a usted mismo llegando a ese destino y los contratiempos son sólo eso, un contratiempo, una curva en el camino. Si usted conoce su destino, los contratiempos son sólo desvíos. Usted sabe que hay que pasar por encima de ellos, alrededor de ellos, o si es necesario atravesarlos, pero usted no para hasta llegar a su destino.

Piense entonces si se va a motivar por la inspiración o por la desesperación. ¡Es usted quien elige el camino!

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