El Exito
El Exito

Vale la pena ser conscientes de cómo miramos al mundo y ser cuidadosos con nuestra mirada, porque el mundo acaba siendo como lo miramos. En realidad, nuestras creencias acaban deviniendo realidades, es decir, lo que creemos tiende a ser lo que creamos. Si somos capaces de ver el mundo como un lugar de posibilidades extraordinarias donde hay muchas cosas por hacer, un universo lleno de oportunidades que se pueden traducir en soluciones que mejoren la vida de miles de millones de personas que tanto lo necesitan, y trabajamos con buen criterio y eficacia para aplicar tales soluciones de una manera distinta, que aporte valor añadido diferencial y beneficio para todos, la prosperidad tiene muchas posibilidades de materializarse.

Cada uno de nosotros construye la realidad en la que cree, y es que la realidad no es lo que ocurre en el exterior, sino lo que ocurre dentro de nosotros y, en definitiva, para cada uno de nosotros solo es posible lo que somos capaces de imaginar. Conviene prestar atención a cómo miramos al mundo, porque será exactamente como lo miremos. Este es un punto de partida muy importante que debe tener en cuenta cualquiera que salga en busca de su tesoro.

¿Depredador o jardinero?
Un requisito para la riqueza es tener una visión generosa, amplia,
positiva, nunca depredadora. El depredador devora, el jardinero
siembra.

Si queremos crear un paraíso de plenitud y prosperidad debemos
ejercer de jardineros, lo cual significa:

1. Amar, cuidar y respetar lo que hacemos.
2. Dar a cada persona lo que realmente necesita.
3. Ser humildes y agradecidos.
4. Invertir y ahorrar con criterio.
5. Tener claros los objetivos.
6. Trabajar sin miedo.
7. Tener voluntad de aprendizaje continuo.
8. Alimentar el esfuerzo con ilusión, pasión y determinación.
9. Tener voluntad de ser útil.
10. Mirar siempre el mundo con ojos nuevos y con esperanza.

Sobre esto último, el secreto de algunas personas prósperas es que miran su realidad con la curiosidad de un niño y con atención, y descubren cosas que a la mayoría de los adultos se les escapan.

Para tener ideas que resulten exitosas, los buscadores de tesoros deben adquirir un conocimiento diferenciado, por lo que es preciso formarse, adquirir aptitudes y desarrollar actitudes para hacer realidad la utopía: trabajo, visión, propósito, longanimidad y, finalmente, la voluntad de compartir la riqueza para generar más riqueza.

Sin embargo, no hay que hacer del dinero el principal objetivo de nuestra búsqueda. El dinero es el síntoma, la consecuencia inevitable de haber ofrecido una solución útil a muchas personas.


Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *