Todo comenzó con una rabiosa necesidad de entenderme a mí misma y poner a prueba mis límites.

Permíteme explicar: ¿Has oído el dicho… “tener muchos talentos puede ser una maldición más que una bendición?”

Siempre tuve una gran necesidad de averiguar “quién era” y “de qué estaba hecha”. ¿Por qué? Porque era esencial para mí hacer sentido de tantos intereses y talentos.

La verdad es que nunca estuve satisfecha con lo que estaba haciendo en ese momento. Nunca me sentí completamente “yo misma” sólo ejerciendo como Bióloga e investigando, sencillamente trabajando como Guía Naturalista… o simplemente bailando, enseñando, haciendo shows o compitiendo.

Yo tenía que entender el significado de dicha colección de pasiones y puntos fuertes. Tenía que encontrar la manera de conectarlas con un solo propósito. Así que seguí adelante… indagando, ¿qué exactamente? No sabía en ese momento, per una “necesidad” feroz me mantuvo explorando y buscando.

Después de 10 años de lo que ahora llamo mi década de “hermoso caos”, ocurrió…
…era viernes al me1428874806877diodía. Yo estaba compartiendo un shawarma de pollo con un amigo maravillosamente iluminado con quien intercambiaba lecciones de baile de Salsa por prácticas de meditación Qigong. Él estaba, como siempre, escuchando atentamente a mi charla de 100 km/h sobre lo que había hecho esa semana, mis nuevas ideas, acontecimientos venideros, certificaciones, presentaciones y competencias…

Ese día yo también le conté que… una sonrisa totalmente satisfecha –de una cliente muy especial, que al hacer un movimiento de baile específico pudo, por primera vez, mirarse en el espejo con una mirada compasiva y celebratoria en lugar de la habitual mirada negativa y auto-destructiva– había sacudido mi mundo!

…le confesé a mi amigo que esa sonrisa me hizo sentir como ninguna otra cosa me había hecho sentir antes.

Mi amigo me dijo, con su habitual tono calmado: “Mari… es muy simple. Estás descubriendo que coleccionar medallas y títulos no es nada comparado a inspirar a alguien”.

Eureka!!! En ese momento aprendí una valiosa lección: Compartir es mucho más satisfactorio que acumular.

Desde entonces, he estado fascinada por el placentero y estimulante poder de inspirar a otros a enfrentar sus temores; sustituir hábitos de auto-sabotaje con hábitos de amor propio; descubrir, perseguir y fomentar sus fortalezas, aspiraciones personales, creativas, artísticas y de salud… desde adentro hacia afuera… para luego, expresarse y celebrarse a sí mismos, sus pasiones, sueños y talentos, libre e intensamente.

Y de Entusiasta de Deportes a Bióloga a Coach Holístico de Estilo de Vida Saludable a Entrenadora Funcional a Bailarina y Maestra de Bailes Latinos, Burlesque, Stiletto y Pole Dance a Coach Personal –Life Coach– de Mujeres… a inspirar a otros a expandir su potencial al máximo… éste ha sido mi propósito y trabajo desde entonces!

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