¿Qué es la felicidad? Muchos opinan que la felicidad está inexorablemente ligada a la riqueza y al estatus. De forma tradicional suele evaluarse mediante la acumulación de posesiones: ropa y automóviles de moda, joyería exclusiva, hogares en los mejores vecindarios. Y esto es en gran parte aquello por lo cual trabajamos, y no es que signifique que haya algo de malo en ello.

En la cultura moderna, tendemos a pensar que la felicidad se logra “allá afuera”, en la oficina, en el centro comercial, en el gimnasio o en el frasco de medicina del gabinete. Todo lo que necesitamos es tener un cuerpo más delgado, un mejor trabajo, un nuevo cónyuge o hijos más exitosos. Pensamos que si invertimos suficiente dinero en el problema entonces cierta mañana vamos a despertar en un estado de dicha y felicidad. Pero si el dinero pudiera comprarnos estas emociones, los ricos y famosos no serían una fuente constante de material para los tabloides con sus sagas de adicciones, traiciones, bancarrotas y vergüenzas.

Sin embargo, continuamos trabajando duro y consumiendo más. Entonces es tiempo de examinar el estilo de vida que hemos aceptado hasta el presente. La felicidad es un don natural. No se logra agregándole nada a su abrumadora lista de “cosas por hacer”.  Por el contrario, el objetivo es asegurarnos que estamos viviendo de acuerdo nuestra misión personal y al propósito de vida que nosotros mismos nos hemos propuesto. Recuerde que su vida es el resultado de las decisiones que ha tomado o dejado de tomar.