El Exito
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August 4th, 2015
Sócrates: los tres cedazos

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Con frecuencia caemos víctimas de las influencias negativas de los demás porque aceptamos sus críticas y opiniones negativas sin cuestionamientos y así permitimos que siembren en nuestra mente falsas creencias que nos limitan física, emocional e intelectualmente. Quizá la siguiente historia te ofrezca una alternativa para lidiar con las críticas y las opiniones de terceros.

Definición de cedazo:
*’cedazo’ (n): mpl: cedazos
m. Instrumento compuesto de un aro y de una tela más o menos tupida que se utiliza para separar las partes finas de las gruesas de algunas cosas, como la harina o el suero: los buscadores de oro llevaban cedazos para distinguir las pepitas entre la arena. Red grande para pescar.

Sócrates: los tres *cedazos

Se cuenta que en cierta ocasión Sócrates recibió la visita de un vecino suyo con quien poco departía ya que el hombre hablaba más de la cuenta, dando muchas
veces por sentado hechos que no se molestaba en verificar.

—No vas a creer lo que tengo que contarte sobre tu mejor amigo —le dijo—. Te aseguro que después de escuchar lo que te tengo que decir ya no confiarás tanto en él.
Sin embargo, sin que pudiera pronunciar una palabra, Sócrates lo interrumpió.

—Antes de que me digas cualquier cosa quiero saber si ya has pasado lo que vas a decirme a través de los tres cedazos de la verdad.
—¿A qué cedazos te refieres? —preguntó el hombre extrañado. El filósofo concibió esta idea aplicando la misma técnica que utilizaban los constructores para obtener
la arena más fina, cerniéndola, pasándola a través de un zarandillo que les permitía separar la arena fina del pedrusco y la arena gruesa. De esta misma manera Sócrates veía que era necesario filtrar o depurar la información que recibimos del mundo exterior para asegurarnos de que lo que llega a nuestra mente es la verdad.

—El primero —respondió el sabio— es el cedazo de la verdad. ¿Estás seguro que lo que vas a contarme es
cierto? El hombre vaciló un instante.

—A decir verdad, no lo estoy. Lo he escuchado de otras personas pero mentiría si te dijera que lo vi con mis propios ojos.

—Te das cuenta que lo que me quieres contar ni siquiera ha pasado la primera prueba —indicó Sócrates—, y tú no solo lo dabas por auténtico sino que estabas
listo a proclamarlo a los cuatro vientos.

—¿Y si te hubiese dicho que era cierto? —insistió el hombre, no queriendo quedarse con aquel chisme para sí solo.

—Te hubiese pedido que lo pasáramos a través de los otros dos cedazos. El segundo es el de la bondad. ¿Estás seguro que son tus buenos sentimientos los
que te mueven a contarme esas cosas? —¿Y el tercero? —preguntó el hombre con gran curiosidad.

—Es el de la utilidad. ¿Piensas que es necesario que yo sepa lo que vas a contarme? El hombre estuvo en silencio un largo rato. Sabía que se encontraba frente a quien muchos consideraban el más sabio de todos los maestros en Grecia y no quería cometer una mayor imprudencia.

—A decir verdad —indicó finalmente— no pensé en nada de eso.

—En tal caso –agregó el sabio—, guarda tus palabras para ti y procura olvidarlas.

¡Nunca te des por vencido!


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3 thoughts on “Sócrates: los tres cedazos

  1. Gracias Dr. Camilo Cruz por todas sus enseñanzas, tengo la dicha de haberlo visto en dos presentaciones gracias a la Empresa Herbalife en la cual estoy asociada y le prometo que para mi usted es un excelente motivador. Soy de Venezuela, tengo algunos de sus libros y no sabe cuánto me han ayudado en estos momentos cruciales que estamos atravesando. Dios lo bendiga siempre Dr. Cruz, un gran abrazo desde mi adorada Venezuela.

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