Jamás se nos debe olvidar que el dinero no es un fin. El dinero es un medio. Sí, un medio que nos puede ayudar a ser felices, lo cual sí es un fin. ¿Por qué? Porque el dinero es el mecanismo empleado para hacer transacciones en esta Tierra.

Lo vamos a necesitar siempre, de principio a fin de nuestras existencias. ¿Entonces por qué no diseñar un plan para contar con él a lo largo de las mismas? Pensar esto es tan acertado y racional, como comprender que nacemos y morimos. Nacer y morir son hechos inevitables del ciclo de vida. El dinero, medio prácticamente insustituible, en la mayoría de lugares del mundo, para obtener bienes y servicios. Es lógico entonces que si hace falta, pasaremos apuros.
¿Qué cosas deben hacer parte de tu plan de felicidad? Aquellas que sabes te garantizarán la realización de tus necesidades básicas en un principio y yendo más allá, de tus anhelos.

Debemos por lo tanto hacer una lista y señalar nuestras prioridades. La vida en sí es un plan a largo plazo. Como mínimo: estudiaremos, tendremos una profesión, una familia, moriremos. Todo lo anterior requiere de una inversión monetaria. Entenderlo, aceptarlo y planificarlo, facilita las cosas.
¿Entonces debo dedicar mi vida a hacer dinero y no a vivir? No. Debo planificar, racionalizar, hacer pasos periódicos, que me garanticen una tranquilidad y así podré vivir y ganar dinero al mismo tiempo.

Genial saber que puedas hacer ese viaje que tanto querías, como resultado de tus esfuerzos. Fantástico poseer esa casa que le trae serenidad y un techo a ti y a tu familia. Increíble saber que cuentas con un plan de retiro para tu vejez. ¿Entonces debes preocuparte obsesivamente por proteger cada área de tu vida?

Eso es prácticamente imposible; pero, prevenir ayuda bastante a hacer las situaciones más suaves. Sería frustrante, que se te presentará una eventualidad y no contaras con un colchón de soporte para los momentos difíciles. Todos pasamos por ellos. Todos nos enfermamos, todos tenemos coyunturas de momentos sin trabajo. Ni qué decir de cuando empecemos en algún momento de la vida a ser responsables de otros. Un niño, nuestra familia en sí, sigue comiendo y demandado cuidados, tanto en momentos fáciles y difíciles, así como nosotros. ¿Valdría de algo quejarnos por no haber planificado?

Haz conciencia de todo lo anterior y verás: trazar una ruta a la felicidad además de ser necesario, puede hacerte el camino más fácil.

Editado por: Ana Patricia Caicedo Cox