Tener conciencia de uno mismo es reconocer nuestra personalidad, nuestras fortalezas y debilidades, nuestros gustos y lo que no nos agrada. Si quieres revelar tu felicidad interior debes conocer y comprender quién eres y qué te distingue. Desarrollar conciencia de ti mismo puede serte útil para saber cuándo estás estresado o bajo presión. Es esencial para comunicarse con eficacia y tener buenas relaciones interpersonales. Además es de gran importancia para desarrollar empatía hacia los demás.

Tener conciencia de ti mismo es el primer paso en el proceso de creación. Conforme vayas creciendo en la conciencia de ti mismo, entenderás mejor por qué sientes lo que sientes y te comportas como te comportas. Esa comprensión te dará la oportunidad y la libertad para cambiar las áreas que quisieras cambiar de ti mismo y crear la vida que deseas. Es imposible lograr tener autoaceptación y hacer cambios si no conoces a fondo quién eres.

En la medida en que empieces a conocerte mejor, comenzarás a despojarte de tus inhibiciones. Al mejorar tu conciencia propia, tendrás confianza para ser más abierto, compartir información relevante, mejorar la comunicación y relacionarte mejor con los demás.

Una herramienta que puede serte útil en este aspecto es el modelo Johari Window, un método desarrollado en 1955 y que lleva el nombre de los primeros inventores, Joseph Luft y Harrington Ingham. Este es uno de los modelos más útiles para describir el proceso de la interacción humana. Basado en una “ventana” de cuatro paneles, divide la conciencia personal en cuatro tipos diferentes representados por sus cuatro cuadrantes: abierto, cerrado, ciego y desconocido.

Comienza con el panel “abierto”, el cual es tu “terreno”. Eso es lo que tú y otras personas conocen acerca de ti. El segundo panel, el “cerrado”, es tu “fachada”, es decir, aquello que sabes de ti mismo, pero que los demás no saben. En esencia, es tu espacio secreto y representa las cosas que guardas para ti mismo, ya sea porque quieres mantenerlas en privado o te da miedo dejar que otras personas las conozcan porque podrían juzgarte o rechazarte.

El tercer panel, el “ciego”, es tu “punto ciego”, es decir aquello que los demás saben de ti, pero que tú no sabes de ti mismo. Esto puede ser algo obvio, como comportamientos físicos o gestos. El panel final, el “desconocido”, es tu potencial personal. Es lo que ni tú ni nadie más conoce acerca de ti. Es tu yo desconocido a la espera de ser descubierto, tu potencial a la espera de ser liberado.

Por lo tanto, y con el fin de comprendernos mejor a nosotros mismos y tener seguridad para mostrarnos más, debemos confiar para ser más abiertos, poder recibir opiniones y aprender más sobre nosotros desde otros puntos de vista.

La confianza es algo que requiere cierto grado de seguridad y es también la capacidad de salir de nuestra zona de comodidad de vez en cuando. La capacidad de confiar en alguien es un verdadero regalo. Sin embargo, también es un regalo que trae consigo cierta vulnerabilidad. Las relaciones positivas tienen como piedra angular la confianza. A veces puede ser difícil hacer a un lado la paranoia y el miedo, que son lo opuesto a la confianza, especialmente si has sido defraudado o criticado.

Tal vez no sea fácil, pero, si solo te comportas como esperas que los demás se comporten contigo, esto te ayudará a desarrollar confianza en ti mismo y en los demás. Será útil si eres honesto contigo mismo y con los demás. El dicho que dice “cosechas lo que siembras” es muy cierto, y atraerás personas honestas y dignas de confianza si te comportas de forma honesta y digna de confianza.

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